Bare Metal OpenShift: por qué las empresas buscan ahora alternativas reales a VMware
16. diciembre 2025
Desde la adquisición de VMware por parte de Broadcom, el mercado ha experimentado un cambio significativo. Muchas empresas se enfrentan a un aumento de los costes de licencias y a nuevos modelos contractuales. Al mismo tiempo, crece el deseo de recuperar un mayor control sobre la propia infraestructura. En este contexto, un enfoque que durante mucho tiempo tuvo un papel secundario vuelve a cobrar relevancia: ejecutar OpenShift directamente sobre hardware físico.
Un cambio que el sector percibe claramente
Durante muchos años, la virtualización fue el estándar. Ofrecía estabilidad, procesos claros y un modelo de costes predecible. Sin embargo, las organizaciones que hoy dependen de VMware perciben cada vez más cómo han cambiado las condiciones. Para muchos responsables de TI, la cuestión ya no es solo técnica, sino también estratégica. La pregunta clave es cómo mantener la flexibilidad sin quedar atrapados en modelos de licenciamiento cada vez más restrictivos.
Bare Metal OpenShift es una de las respuestas a este desafío. Al eliminar por completo la capa de virtualización, las cargas de trabajo se ejecutan directamente en el servidor. Esto aumenta la independencia y, al mismo tiempo, proporciona una base sólida para plataformas modernas de contenedores.
Qué cambia Bare Metal OpenShift en la práctica
La diferencia más evidente se nota de inmediato: no hay hipervisor. La capacidad de cómputo se destina directamente a las cargas de trabajo, la plataforma se simplifica y desaparecen muchos costes recurrentes de licencias.
Al mismo tiempo, cambian las responsabilidades. Aspectos como el diseño de red, el aprovisionamiento de hardware y la arquitectura de almacenamiento adquieren mayor importancia. Cuando estos elementos se gestionan correctamente, se obtiene una plataforma muy estable y fácilmente automatizable. Cuando no es así, los problemas operativos aparecen con frecuencia.
Por qué la transición es exigente
Muchos equipos de TI han trabajado durante años con VMware y conocen bien su ecosistema. El paso a bare metal es diferente. Requiere experiencia en Kubernetes, un buen conocimiento del hardware y un modelo operativo claramente definido.
No basta con que el clúster funcione inicialmente. Debe demostrar su fiabilidad en el día a día. Las actualizaciones deben ser repetibles, los mecanismos de alta disponibilidad deben estar bien diseñados y la sustitución de un nodo no debe interrumpir la operación. Este aspecto suele subestimarse.
Dónde CONOVTIS marca la diferencia
En CONOVTIS no solo hemos evaluado Bare Metal OpenShift a nivel teórico, sino que lo hemos implementado en entornos reales de clientes. Esto incluye el aprovisionamiento automatizado de servidores, arquitecturas de red y almacenamiento adecuadas, así como un modelo operativo que funciona en la práctica.
Nuestra experiencia demuestra que la tecnología es solo una parte del éxito. Lo decisivo es cómo se integra en la operación diaria. Un clúster bien diseñado evita muchos problemas posteriores y reduce significativamente los costes operativos.
Para quién es especialmente adecuado este enfoque
Bare Metal OpenShift resulta especialmente interesante para empresas que desean reducir su dependencia de VMware o que analizan de forma crítica la evolución de los costes. También se benefician aquellas organizaciones que requieren una alta capacidad de cómputo o que utilizan Kubernetes de forma estratégica.
En un contexto en el que la virtualización se vuelve más cara y menos flexible, tiene sentido evaluar alternativas que sean sostenibles tanto desde el punto de vista técnico como económico.
Conclusión
Bare Metal OpenShift no es un sustituto rápido de VMware, sino una decisión arquitectónica de fondo. Cuando se implementa correctamente, ofrece mayor libertad, una infraestructura más eficiente y una plataforma preparada para aplicaciones modernas.
CONOVTIS es uno de los pocos proveedores que ya ha acompañado con éxito este paso en múltiples ocasiones. Sabemos cómo debe diseñarse un entorno para que no solo funcione al inicio, sino que sea estable en el uso diario.